Teatro de Sagunto.

La construcción de este teatro se lleva a cabo a la vez que la guerra civil en Hispania entre Cesar y Pompeyo (49-44 a.C.), fecha en las que se ha podido datar la fundación de las colonias de Carthago Nova y Sagunto. El teatro, en este nuevo periodo, juega un nuevo y simbólico papel dentro de las comunidades cívicas en época Augustea y alto imperial. Se distingue por su rotundidad arquitectónica, por ser masa una arquitectónica de extraordinaria envergadura. Estos se insertaban en la ciudad, en conexión con el foro como elemento de cohesión entre las masas ciudadanas y la propia roma y el Emperador.

Este tenía, y aún mantiene en la actualidad, una forma de hemiciclo, que podía albergar entre 8000 y 10000 espectadores incluso. Aunque muestra una conformación clásica, este se encuentra dividido en scaenae, cavea y orchestra, partes del teatro que ya veíamos en anteriores. La cavea, por su parte, estaba dividida en ima, media y summa cavea. Este, como muchos otros, aprovechó la orografía del terreno para su construcción, haciendo uso de la ladera de una colina para poder asentar sobre esta la ima cavea. La frons scaenae, de igual altura que la cavea, estaba dispuesta en tres órdenes y coronada por una cubierta inclinada de madera. En planta se distinguen tres exedras que coinciden con las puertas de acceso al proscaenium, la valva regia y las hospitalarium. Lamentablemente, la scanea original no se ha podido conservar más que escasos retazos, si bien, gracias a las actividades de conservación y restauración en la actualidad podemos observarlo tal y como se encontraría en su momento de apogeo.

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Aspecto que aparenta el teatro en la actualidad

El teatro de Sagunto fue una mole de siete plantas de altura de ladrillo, edificio que en mitad de la ciudad de edificaciones de uno o dos pisos marcaba una gran rotundidad. Además, estos marcaban el espacio romanizado en estos territorios. Espacios teóricamente para las representaciones teatrales, sobre todo de tipo comediógrafo, pero los romanos nunca fueron muy adictos al teatro – en Roma se impidió la construcción de un teatro permanente y a su vez se consentía la construcción de edificaciones temporales de madera, pero que más tarde debían ser desmontados. El Senado tenía miedo que fuese un centro de maquinación contra el propio Estado, que es lo que los senadores creían que había sucedido en Grecia-.

El primero que se construyó en Roma fue el de Pompeyo – como ya comentaba en entradas anteriores –, que en verdad se trataría de un teatro santuario, para evitar que el Senado detuviese la construcción o nombrase su destrucción. Estos, además de ser lugar de representaciones teatrales, tenían un marcado carácter ideológico, – se representaban esculturas de la familia imperial o personajes ilustres de gran importancia-.

En Sagunto encontraríamos además un templo que fue construido en Época Republicana, el cual muestra la estructura de la plaza con los restos de los que podría ser un templo capitolino, el cual presenta 3 cellae. Se piensa ahora que podría ser una colonia de época pompeyana y como consecuencia del proceso de fundación colonial se le dota al templo de una gran plaza dorada con un espacio central al descubierto, rectangular, donde en la propia cimentación se observa una estructura tripartita, es decir, con una celda tripartita, que podría ser el capitolio. En este teatro se introdujo el culto a la Tríada Capitolina, a imagen y semejanza de Roma.

En época Augustea se produjo el ensanchamiento y el repavimento de la plaza, que presenta una inscripción de letras áureas, que indica que la nobleza sufragó los gastos de cimentación, es decir, era objeto de extraordinaria inversión por parte de las elites locales y del evergetismo social incluso; a veces la gente invertía comprando un solo elemento, material de extraordinario prestigio. Junto a este se construyó una gran basílica abierta a la plaza, y se reestructuró el foro republicano. De este modo observamos como el culto al emperador, el culto imperial, se normaliza en la bética, una de las provincias en que fue dividida Hispania en época de Augusto.

Se abandonan más tarde, debido a la crisis que acontece en la época Bajo Imperial, y no se vuelve a invertir en ellos con el nuevo régimen, cuando no existe ya la necesidad y el evergetismo cae. Además, el mantenimiento de estos mismos era costosísimo, y, finalmente, tras su abandono, fueron usados como fuente de materia prima para nuevas construcciones.

Fue el primer edificio del territorio Hispano en ser declarado como Monumento Nacional en España, en el año 1896. Actualmente está en uso y se representan obras teatrales continuamente. Para ello sufrió recientemente una polémica restauración, en la que se edificó totalmente la scaenae, y arregló la cavea.

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Estado del teatro antes de su puesta en valor

Bibliografía:

  • Portaceli, M. (1993). La rehabilitación del teatro romano de Sagunto. Cuadernos de arquitectura romana, (2), 43-45.

  • Hernández, E., López, M., Pascual, I., & Aranegui, C. (1993). El teatro romano de Sagunto. Teatros romanos de Hispania. Cuadernos de Arquitectura Romana, 2, 25-42.

Webgrafía:

Teatro de Marcelo, Roma

Como veíamos en entradas anteriores, muchos de los teatros que Roma construía en sus ciudades eran teatros temporales, provisionales, realizados en madera. Se construían para su disfrute “momentáneo”, y cuando acababan las celebraciones o fiestas, estos eran desmontados.

Pues bien, el Teatro de Marcelo fue el primero construido en la capital del Imperio Romano que no tuvo ese carácter temporal, sino más bien permanente. De los tres de este estilo construidos en piedra en Roma en época de Augusto – el de Pompeyo y el de Balbo-, este es el único que en la actualidad se mantiene aún en pie – en su gran mayoría – y podemos visitar. Construido en el Campo de Marte, este fue mandado edificar por Julio César, y data cerca del año 13-11 a.C. aproximadamente. Su construcción estuvo dedicada a Marco Claudio Marcelo, yerno del Emperador que había muerto prematuramente sobre el 23 a.C.

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Fachada exterior del Teatro de Marcelo que muestra la posterior construcción del Palacio

El de Pompeyo terminó su construcción en el año 55 a. C., y en su origen se encontraba localizado al nordeste del circo Flaminio en el Campo de Marte, y su forma semicircular todavía es visible en la Piazza di Grotta Pinta. Por su parte, el teatro Balbo fue construido en el año 13 a. C. bajo el actual monte dei Cenci. Todos los gastos que suponía su construcción y representación eran elevadísimos, teniendo en cuenta que el período de representaciones duraba medio año aproximadamente –entre los ludi Megalenses y los ludi Plebei-.

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Representación de la posible distribución interna del Teatro

El teatro del que es objeto esta entrada está construido mediante piedra y concreto – mezcla de materiales como la piedra volcánica o la cal, entre otros – y con la fachada realizada sobre mármol travertino, con unas gradas que se podían cubrir con toldos (velarium). Tenía 150 metros de diámetro, con 20.500 localidades, y podía albergar entre 14 y 15 mil espectadores. Con un escenario flanqueado por dos alas con ábside y cubierto por un tejado inclinado a dos aguas que lo protegía tanto de la lluvia como del sol, además de mejorar su acústica. Detrás del escenario había una exedra semicircular con dos pequeños templos.

El teatro, como ya vimos con el de Mérida, prácticamente mostraba siempre la misma estructura: una scaena, orchestra, el graderío, la cavea;  dos entradas laterales que permitían la entrada a las gradas al público,  y a los actores pasar a la orquesta y a la escena.  La escena puede dividirse en el frons scaenae, un “frente de escena”, es decir, una fachada que podía servir de decoración, en hiposcenio, un subterráneo donde guardar las máquinas de la tramoya, y en postcenio, lo que está detrás de la escena y que era utilizado de vestuario.

En la actualidad es visible la estructura externa en mármol travertino que muestra dos niveles de arcadas –originalmente contaba con 3 niveles con 42 arcos cada uno-. Presenta una altura de 32,60 m, dada en su origen por el arquitecto romano, y que contaba con una tercera planta en forma de ático ciego con pilastras corintias. La amalgama de arquerías y órdenes superpuestos seguía la tradición republicana del Tabularium.

Su construcción en el Campo de Marte formó parte de la urbanización donde se construyeron además el anfiteatro de Estatilio Tauro, las termas de Agripa, el Ara Pacis, el mausoleo del emperador y el Panteón.

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Plano que muestra la distribución de los edificios de culto y de espectáculo romano en el Campo de Marte

El teatro fue dañado en un incendio en el 64 d.C., siendo afectado también durante las luchas entre Vespasiano y Vitelio. Dejó de ser funcional en el siglo IV d.C., cuando se empezó a usar como cantera, siendo los materiales reutilizados en nuevas construcciones; si en la actualidad podemos disfrutar aún de él fue gracias a que se transformó en fortaleza en 1150, siendo ocupado por los nobles Savelli y los Orsini. El palacio renacentista que ocupa actualmente su segunda planta fue obra del arquitecto Baldassarre Peruzzi. A partir de aquí la restauración moderna respetó la fachada curva del palacio medieval de los Savelli. Por ello podemos ver que conserva la altura de 32,60 metros original.

Bibliografía:

  • Checa, A. M. (2003). El teatro de Marcelo: Una” empressione di belleza” en la tipología del campo de Marte. Romula, (2), 215-246.

Webgrafía:

Iglesia de Santa Sofía de Constantinopla

También conocida como Divina Sabiduría (Hagia Sofia como la denominan los propios turcos) fue mandada construir por el emperador Justiniano, entre los años 532 y 537, durante el período artístico conocido como Primera Edad de Oro del arte bizantino, al que ya me referí en una entrada anterior.

 Situada en el punto más alto de Estambul, Santa Sofía define la panorámica de la ciudad. Sus cuatro minaretes y su cúpula de más de 30 metros de diámetro son la imagen más característica de la metrópolis turca. Esta se construyó inmediatamente después de la destrucción de la primitiva basílica constantiniana debido a un incendio que brotó durante la llamada Insurrección de Nika, en el mismo año 532.

Se trata de una iglesia palatina construida junto al palacio imperial que tenía como objetivo mostrar el gran poder del emperador. Los ingenieros con los que contó para su construcción fueron Isidoro de Mileto y Antemio de Tralles. . Los materiales usados fueron piedra y ladrillo para los muros, mármoles de colores para las columnas y el pavimento, planchas de cobre en el interior, entre otros.

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Vista Aérea de la Basílica que muestra su gran extensión y esplendor

Trabajaron en este edificio más de diez mil obreros y es muy posible que la gran mayoría de las provincias del Imperio enviaran sus materiales más preciados para la decoración de esta iglesia. El elemento más grandioso es su gran cúpula, pero se hundió en torno al 550 y tuvo que ser reconstruida entre los años 558 y 562 por Isidoro el Joven, sobrino de Isidoro de Mileto.

En Santa Sofía contrasta enormemente el distinto tratamiento que se le da al interior y al exterior del edificio. El exterior es similar a la de los otros edificios de estilo bizantino, muy voluminoso que dejaba translucir la estructura inter, con los materiales desnudos sin decorar, donde destaca la cúpula, que es el elemento principal de esta construcción; la primera de estas iba cubierta con un mosaico de oro. Esta cúpula mide 32 metros de diámetro y está formada por 40 plementos curvos en cada uno de los cuales hay una ventana que ilumina directamente la nave y que en determinados momentos del año y del día provoca el efecto “cúpula colgante”. Los minaretes son producto de la invasión turca.

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El interior es, sin embargo, el efecto es completamente distinto, donde se muestra un carácter soberbio, ya que se trata del espacio más importante, dominado por la gran cúpula. A este se accede desde un atrio. La planta es cuadrangular (70 x 77 metros aproximadamente), en la que hay dos ejes perfectamente diferenciados: este-oeste y norte-sur. En el eje este-oeste es donde nos encontramos la planta centralizada, presidido sobre una enorme cúpula levantada sobre pechinas que se aguanta sobre cuatro grandes pilares. En la nave central nos encontramos con otra de las peculiaridades de Santa Sofía, la tribuna, en la que le monarca tiene su trono. El antiguo matronium cede su puesto al palco real, lo que va a servir de modelo para las iglesias palatinas occidentales.

Esta iglesia es un lugar dedicado tanto a la glorificación de Dios como del Emperador, con una jerarquización del espacio que deja traslucir el rígido protocolo de la corte, reflejo de la influencia oriental en la cultura bizantina.

Todo ello termina en un presbiterio formado por un tramo cubierto por bóveda de cañón y una exedra semicircular cubierta por una bóveda de horno que al exterior se muestra poligonal. Al otro extremo hay un tramo cubierto por una bóveda de cañón que da al nártex. Las naves laterales están cubiertas por bóvedas de arista que alternan con tramos cubiertos por bóveda de cañón, que coinciden con los contrafuertes.

En la segunda planta de la basílica se pueden encontrar diversos mosaicos de gran interés histórico. El mosaico más destacado muestra al emperador Constantino y a la emperatriz Zoe adorando a Cristo.

Además de mosaicos, en la segunda planta también se encuentra la tumba de Enrique Dándolo, duque veneciano que murió en Constantinopla en 1205.

Bibliografía

  • Bádenas de la Peña, P. (1984). Un manuscrito ateniense sobre la fundación de Santa Sofia.

  • Sanpaolesi, P. (1968). Santa Sofia en Constantinopla (No. 726 (560)). Albaicín/Sadea,.

  • Granados, J. A. (1986). Santa Sofía de Constantinopla: Iglesia, mezquita, museo. Historia y vida, (218), 4-11.

Webgrafía:

El Arte en la Arquitectura del Imperio Romano de Oriente: Bizancio.

Ya habiendo hecho referencia al Imperio Romano de Oriente, también referido como el Imperio Bizantino, voy a tratar de hacer entender la arquitectura de esta civilización con algún ejemplo. Debemos tener en cuenta que, aunque se trata del imperio romano, este tiene una vertiente distinta del mismo, el decir, paleo-cristiana y helenística – de la que también procede la arquitectura romana-.

Se denomina arquitectura bizantina a uno de los episodios más grandiosos del arte universal, que perduró hasta el S.XV, momento en que Constantinopla cayó en manos de los turcos otomanos. Se fundamenta en el arte griego y paleocristiano, con grandes influencias orientales de origen persa y musulmán.

Para los templos, se usa con preferencia la planta centralizada o de cruz griega con grandes cúpulas sobre pechinas. Con Justiniano se hará general el uso de la planta central con cúpulas abovedadas de ladrillo para la construcción de los edificios religiosos. Al parecer, la influencia de la liturgia fue determinante para esta elección, que requería la nave central como lugar exclusivo para el coro.

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Ejemplo de planta en cruz bizantino

Estos templos no eran conocidos por la riqueza de sus materiales, sino por la decoración con que contaba, a base de mosaicos – en sustitución de las esculturas – y pinturas murales, donde la figura principal representada era el hombre, de carácter solemne e hierático, que mantenía la espiritualidad del arte románico.

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Cúpula de templo bizantino decorada a base de                                          mosaicos.

El arte bizantino se va a dividir en tres grandes etapas:

  • Arte protobizantino: 527 – 726, año en el que aparece la querella iconoclasta. La época dorada de este arte coincide con la época de Justiniano.

  • La querella iconoclasta se prolongó entre los años 726 – 843 y enfrentó a los iconoclastas contra los iconódulos – aquellos que veneraban a los ídolos, frente a ellos que criticaban esta idolatría – y fue tan violenta que produjo una crisis artística acentuadísima, especialmente en el arte figurativo.

  • Primera Edad de Oro Bizantina: 913 – 1204, momento en que los cruzados destruyen Constantinopla.

  • Segunda Edad de Oro Bizantina: 1261 – 1453, cuando los turcos toman Constantinopla.

Los emperadores, y especialmente Justiniano como veremos en entradas posteriores, hicieron uso de la arquitectura como si se tratase de un instrumento político, que tenía como finalidad impresionar a los pueblos, tanto del interior como del exterior del Imperio.

De este modo observamos que se trata de una arquitectura imperial, normalmente costosa, puesto que el emperador podía financiar los gastos necesarios para su programa constructivo.

En los espacios laterales se colocaban a su vez pequeñas cúpulas que le conferían al edificio un aspecto muy particular. Por su parte, las columnas en el arte bizantino no tuvieron la misma importancia constructiva que en los monumentos procedente del Imperio Romano de Occidente. En este caso, su utilidad era el de soporte de las galerías.

El fuste era, por lo general, monolítico, que presentaba una pieza y el capitel, que en un principio fue construido según las formas clásicas, que más tarde transformó la forma de tronco de pirámides invertida con las caras convexas. Por lo general, sobre los capiteles se colocaba una imposta que tenia la misma forma que aquellos.

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                                 Iglesia de Santa Sofía.

En la imagen superior, la Iglesia de Santa Sofía, en Constantinopla, situada en la actual Turquía, observamos claramente lo ya referido, la arquitectura que presenta los edificios bizantinos. En la próxima entrada hablaré de esta Iglesia en concreto, para ver directamente estas características y la historia de este monumento.

Bibliografía:

  • Krautheimer, R. K. (1984). Arquitectura paleocristiana y bizantina/Early christian and byzantine archittecture (No. 72.033. 1/. 2). Cátedra,.

  • Mango, C., & Mango, C. (1975). Arquitectura bizantina (No. 72.033. 2). Aguilar,.

Webgrafía:

 

Teatro Romano de Mérida.

Continuamos con nuestro paso por la Historia de Roma por la Península Ibérica, con nuestra siguiente parada en el Teatro Romano de Mérida, que extraordinariamente hoy en día sigue en uso, aunque no  es aquel para el que fue construido tamaño edificio. Dicho teatro es el elemento más representativo del Conjunto Monumental de Mérida. Se inauguró entre los años 16-15 a. C. y fue el cónsul Marco Agripa el promotor de su construcción.

Desde el momento de su abandono hasta que se llevó a cabo la excavación y su puesta en valor, estuvo soterrado, manteniéndose visible sólo la parte superior del graderío que estaría compuesto por siete grandes bloques conocidos popularmente como las Siete Sillas, lo cual ayudó a su mantenimiento y que llegase en las condiciones en las que se encuentra hasta en la actualidad.

Sus orígenes se remontan a la época del cónsul romano Marco Agripa, principal promotor de su construcción, la cual se inició hacia en el año 16 a.C. Las modificaciones que sufrió dicho edificio fueron continuas, y ya, más de una centuria después de haberse iniciado su construcción, en el año 105 d.C. se levantó un nuevo frons scaenae, que se trataba de un frente escénico que solía estar compuesto por un doble orden de columnas, de mármol en este caso, el cual fue remodelado posteriormente en el 333 d.C. Entre estas columnas, a modo de decoración, se encontraba una serie de esculturas completaba la decoración: Ceres, Plutón, Proserpina y estatuas, con togas unas y con corazas otras, que se han interpretado como retratos imperiales. De su primer diseño ha llegado hasta nuestros días el porticus post scaenae o parte posterior de la escena, y el graderío.

Su diseño se basa, como casi todos los teatros romanos, en el modelo vitruvianos. De Vitruvio sabemos que fue el arquitecto en época de Julio César, aunque solo conozcamos la basílica de Fanum como suya. Dicho arquitecto fue el autor del tratado de Arqueología más antiguo conocido, en el que estableció los órdenes, los materiales, las técnicas decorativas, etc. Como era habitual en estas obras, se hizo uso de la orografía de la ladera del monte San Albín para facilitar su construcción. Tiene un diámetro de casi 96 m. Podemos observar que el teatro consta de un graderío semicircular para 6.000 personas dividido en tres alturas, la ima -22 gradas y 6 puertas-, media -5 gradas- y summa cavea -5 gradas-. A estas gradas se accedía mediente 13 puertas que comunicaban con los vomotorium. En su centro y parte más baja se sitúa la orchestra también semicircular -de 30 metros de diámetro-, con las tres gradas de la poedria o gradas de honor reservadas para las autoridades y para la alta sociedad emeritense y delimitadas con un murete semicircular de separación o “balteus“. Esta orchestra -en la que se situaba el coro-, estaba recubierta de mármol, y en su frente se levanta la vertical del podium, el frons pulpiti, compuesto sucesivas exedras rectas y curvas. Además de la 13 puertas de acceso al graderío, tiene dos más para entrar en la escena, todas ellas con pasillos abovedados.

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Estas son algunas de las esculturas que se        encontrarían decorando el interior de Teatro.

Al fondo, en eje con la puerta central de la escena, se sitúa una pequeña habitación dedicada, según se deduce de los hallazgos allí realizados -entre otros la cabeza velada de Augusto-, al culto imperial, como veríamos que sucede a partir de época Augusta con la mayoría de los edificios públicos. La superficie del escenario, el pulpitum, estaba recubierta de madera bajo la cual se distribuían los útiles necesarios para la formación de los telones, decorados y demás elementos de la escena.

En la parte posterior de la escena, fuera del teatro en sí, se construyó un jardín porticado, presidido por una pequeña cámara consagrada al al culto imperial. Por su lado este se accede al una domus, la casa del teatro-, con peristilium y ricos mosaicos. En el fondo, en un lateral de la plaza, se localizan unas letrinas de uso público.

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Reconstrucción Virtual del Teatro Romano de Mérida

Como ya he indicado anteriormente, las modificaciones continuaron aun en tiempos de Trajano, cuando se sustituyó parte del graderío central por un santuario –sacrarium– de culto imperial. En el año 333 se pavimentó nuevamente la orchestra y se modificaron las puertas de acceso, además de la remodelación antes referida del frons scaneae.

Una vez implantado el cristianismo en el mundo romano, las representaciones, consideradas paganas, son prácticamente suprimidas, y el teatro cayó en desuso hasta la actualidad, cuando se le vuelve a dar uso al monumento.

Bibliografía:

  • Pérez, J. M., & Cruz, P. M. (1997). Nuevas estructuras urbanas relacionadas con el teatro romano de Mérida: el pórtico de acceso. Mérida, excavaciones arqueológicas, (3), 301-320.

  • Trillmich, W. (1989). Un sacrarium del culto imperial en el teatro de Mérida.

Webgrafía:

Teatro Romano de Carthago Nova.

En esta ocasión trasladaré el objeto de estudio a la Península Ibérica, uno de los territorios europeos que fue conquistado y dominado por el Imperio Romano, a Carthago Nova, donde podemos encontrar uno de los edificios más representativos de dicho dominio en la actual España, mostrando la gran importancia de esta ciudad en la construcción del Estado Romano en Hispania.

Teatro Romano de Cartagena

El teatro se encuentra localizado en la ladera noroccidental del Cerro de la Concepción, determinando parte de la terraza artificial sobre la que se superpone la denominada Catedral Vieja, cuyas cimentaciones se entremezclan con las estructuras de sustentación del graderío del teatro, especialmente en el ángulo Norte del edificio cristiano.

Su construcción puede datarse, según la información recogida gracias a los materiales arqueológicos, epigráficos y arquitectónicos, entre otros, sobre los años finales de la República Romana y primeros años del s. I d.C. Entre los epígrafes recogidos, estudiados y conservados en el Teatro Romano encontraríamos aquel que hace referencia al cursus honorum de Caiu Caesar, hijo de M. Agripa y de Julia, que nacería en el año 20 a.C. Debido a esto, al material, la inscripción y el ara, según Sebastián F. Ramallo, Pedro A. San Martín Moro y Elena Ruiz Valderas, habría que datarlo entre los años 5 y 1 a.C., como fecha de construcción del edificio.

Ocupando niveles superiores a los de ruinas y abandono del Gran Teatro de Cartagena, se ha hallado la construcción de un gran edificio público, fechado por los materiales encontrados asociados a mediados del S. V d.C. El dicho edificio tendría una función comercial, es decir, se trataría de un gran complejo comercial. Sin embargo, entre el abandono del Teatro y la construcción de dicho complejo se intuye una construcción intermedia, de la que solo se conserva pavimento de argamasa y piedra.

Tras el abandono también de este complejo comercial, se han encontrado fases de ocupación bizantina, datadas a mediados del S. VI d.C. Las estancias, rectangulares, que se encontraron sobre los cimientos del teatro, mostrarían a su vez también fases de destrucción, que se asociarían a la entrada de los visigodos en la Península Ibérica, episodio fechado cerca del 620 d.C. Tras este nuevo abandono, no aparece información estratigráfica hasta que, en el Siglo X, posterior a la conquista musulmana de la Península Ibérica, comienza a aparecer una fase primera de ocupación islámica, lo que se puede afirmar debido a los recursos cerámicos asociados a los niveles de relleno y construcción. Sin embargo, entre los siglos XIV y XV,  entre los siglos XIV y XV la actividad de la ciudad se reduce a la zona alta del Cerro. De este modo podemos ver la gran historia, que desde la época púnica en la Península Ibérica, e incluso anterior, ha tenido la antigua Qart Hadast.

Para finalizar, volveré a hacer uso de los medios audiovisuales para aclarar gráficamente lo expresado con anterioridad:

Bibliografía:

  • Asensio, S. F. R., Moro, P. A. S. M., & Valderas, E. R. (2009). Teatro romano de Cartagena. Una aproximación preliminar. Cuadernos de arquitectura romana, (2), 55-61; 81-92.

Webgrafía:

 

El gran Anfiteatro Flavio

¡Y ya por fin entramos en materia! Que menos que comenzar con el edificio por antonomasia del Imperio Romano, el Coliseo.

Este edificio es conocido como Coliseo desde la Edad Media debido a que podría ser el lugar en el que se encontrase la colosal estatua de Nerón, siendo su nombre original el de Anfiteatro Flavio. Este se levantó en la hondonada en la que Nerón ubicó el lago artificial de la Domus Aurea, a comienzos del principado de Vespasiano (72 d.C.). En esta época fueron construidos anfiteatros a lo largo del territorio del Imperio Romano, en las ciudades más importantes.

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Busto de Vespasiano

Tenía como objetivo ser el lugar de descanso de los gladiadores, y este en concreto fue el que albergaría la mayor población de estos, ya que fue el mayor de todos, y una de las más grandes construcciones de la antigüedad, que sustituyó al posterior anfiteatro de Cayo Estatilio Tauro, edificado en época de Augusto y que fue destruido en el incendio del año 64. Con su construcción Vespasiano quería ganarse la voluntad del pueblo. Fue inaugurado en el 80 d. C. por su hijo Tito, quien tuvo el honor de inaugurarlo con una serie de celebraciones que se alargaron más de tres meses. Los fastos inaugurales duraron 100 días. Según algunos cronistas, sobre todo el poeta Marcial, se mataron hasta 9.000 animales, entre elefantes, grullas, leopardos, un tigre, liebres, osos, toros, un rinoceronte, un búfalo y un bisonte.

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Este tipo de luchas eran muy frecuentes en la época romana, como también lo fueron las llamadas naumaquias, batallas navales. Se trataba de recreaciones históricas de grandes enfrentamientos en los que la arena del Coliseo se llenaba de agua. Aunque algunas fuentes discrepan, parece que el anfiteatro acogió espectaculares batallas acuáticas, como la batalla de los “atenienses” contra los “siracusianos”.

Los materiales utilizados fueron diferentes según las cargas que tenían que soportar; en los muros exteriores se empleó la piedra y el ladrillo y utilizaron el hormigón en la construcción. Al contrario que en los primeros anfiteatros, cuya ubicación se preocupaba que estuviera en colinas para ofrecer apoyo a los muros, el coliseo es una estructura independiente de piedra y cemento de 48 metros de altura y 188 de largo por 156 de ancho con capacidad para 50,000 espectadores que podrían acceder o salir en menos de 3 minutos gracias a una compleja red de pasadizos y salidas. Su combinación del sistema arquitrabado con las arquerías sobre pilastras y el empleo de los órdenes superpuestos han servido de modelo de composición clásica a lo largo de los siglos. Pero también es relevante la presencia del ático, el remate casi ciego que albergaba los mástiles del velarium, un inmenso toldo para dar sombra a los espectadores. Esta colosal edificación es considerada hoy en día una de las 7 maravillas del mundo 2007.

Entre los años 404 y 523 se abandonaron las prácticas para las que había sido construido el coliseo, de modo que se fue abandonando lentamente. Pasó de ser un edificio de espectáculo a una iglesia, de modo que bajo el suelo podremos encontrar enterramientos. En época medieval fue finalmente abandonado. Durante los siglos XII-XIII este se convirtió en un espacio a la compraventa de producto ganaderos y agrícolas, a tenor de los hallazgos arqueológicos, que han permitido documentar restos de almacenes, graneros, establos y viviendas. Un sistema de recogida y almacenamiento de agua de la lluvia, también documentado arqueológicamente, permitía abastecer a las personas que allí vivían.

Más tarde sería utilizado como fortaleza, por la familia Frangipane en el siglo XIII. Pasaría en los siglos posteriores a formar parte de las riquezas del Estado Romano, lo que impediría que fuese usado como fuente de materiales para nuevas construcciones, lo que ya ocurrió previamente de la mano de nobles y papas, lo que podemos observar en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano, por poner algún ejemplo.

En el año 1749 el papa Benedicto XIV lo consagró en honor de los mártires allí asesinados, lo que contribuyó a su protección. A finales del siglo XIX comienzan a realizarse labores de conservación y limpieza, iniciándose las excavaciones de las estructuras subterráneas.

A día de hoy, solo se conserva intacta la fachada norte del Coliseo; por el contrario, su fachada posterior ha desaparecido casi por completo, al igual que otras partes del monumento. También se conservan los restos del entramado de pasillos subterráneos y parte de las bóvedas que recorrían el perímetro interior de la cávea. Las labores de restauración que se están llevando a cabo desde el año pasado, financiadas por una empresa privada, permitirán disfrutar de sus restos con el esplendor de antaño.

Como ya hice en entradas anteriores, adjunto un documental con el que se puede ver en su totalidad lo ya indicado acerca de la estructura y la historia del Anfiteatro Flavio.

Bibliografía:

  • Wheeler, M. (1995). El arte y la arquitectura de Roma. Destino.

  • Báez-Mezquita, J. M. (2009). Iconografías del Coliseo.

  • GARCÍA Y BELLIDO, Antonio. Arte romano. Madrid: CSIC, 1990. 836 pp.

Webgrafía:

 

Los inicios de la arquitectura romana.

El previo mundo griego fue fundamental para el desarrollo posterior del arte romano. Sin embargo, la arquitectura romana tuvo indiscutible personalidad, como veremos más adelante. Este repercutió enormemente en las culturas occidentales, siendo la base cultura europea hasta nuestros días.

La arquitectura romana se caracterizaba por ser sólida y grandiosa, mostrando siempre un mismo esquema, que estaba compuesto por la construcción de los edificios con los mismos elementos constructivos; haciendo un repaso rápido, los más importantes son:

  • Los órdenes, donde se mantienen los de estilo griego, ligeramente modificados, presentando influencias del arte etrusco. Estos serían el dórico, jónico y corintio, según hablamos de las columnas, las cuales podían presentarse adosadas o exentas.

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                       Distintos tipos de Órdenes
  • La bóveda resultan ser la principal innovación romana en arquitectura, si bien el arco y la bóveda eran heredados de los etruscos. Estas serían de distintos tipos, como la bóveda de medio cañón, bóvedas de aristas, bóveda en cúpula o semiesférica y bóveda en semicúpula o ábside. Por otra parte, el arco sería el elemento más usado, pudiendo verlo incluso en construcciones menores como sería el puente en una vía romana. Estos podrían ser de medio punto, escarzano, rebajado o de dintel adovelado.

  • Gracias a estas construcciones antes comentadas el tamaño de las plantas pudo agrandarse enormemente.

                        Arco de Constantino

A lo largo de todo el territorio conquistado por la potencia romana a lo largo de la historia antigua europea, nos encontramos con diferentes tipologías de edificios, eso sí, manteniendo todos unos bases comunes, la griega.

  • Arquitectura religiosa, cuyo principal representante es el tempo, los cuales mantienen la forma griega con la planta rectangular, y dentro del cual se puede ver una representación de los dioses, ya que estos eran decorados con las formas de la mitología.

  • Arquitectura civil, entre los que destacan:

  • Los edificios públicos como sería el foro, centro de la actividad de la ciudad romana, donde se llevaban a cabo los actos más importantes. Destacan también las termas y la basílica, entre otros.

  • Arquitectura dedicada a la diversión, como sería el teatro, el anfiteatro o el circo.

  • Arquitectura conmemorativa, la cual se usaba para ensalzar la figura de algún jefe militar o personaje político. Normalmente se levantaba en alguna vía pública, donde pudiera ser admirada por todos los ciudadanos romanos.

  • Arquitectura funeraria, entre los que destacan los sepulcros, los columbarios y los mausoleos.

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                          Panteón de Agripa

Todos estos edificios los iremos viendo más adelante, conforme la publicación de nuevas entradas, ya que cada una irá referida a un edificio en concreto en el cual incidiré con mayor ahínco y estudiaré con mayor detalle.

Bibliografía:

  • Kostof, S. (1997). Historia de la arquitectura 2. Alianza.

  • Robertson, D. S. D. S. (1994). Arquitectura griega y romana (No. 72.032). Cátedra,.

Webgrafía:

 

Origen de Roma como potencia hegemónica en el Mundo Antiguo

El origen de Roma como potencia hegemónica en el Mundo Antiguo.

Para poder entender la historia de Roma como potencia dominadora del mundo conocido deberíamos previamente entender sus orígenes, lo que puede conllevar cierta problemática, ya que este origen es oscuro e incierto. Debemos tener en cuenta y distinguir entre el origen real y el mitológico, que por su parte puede tener destellos de realidad e iluminarnos acerca de este tema.

En el prólogo del libro encontramos los distintos orígenes que le son atribuidos a Roma por los historiadores, antiguos y modernos. Los antiguos opinaban que el origen de Roma se debió a la acción de Rómulo, incluyendo la fecha exacta de dicha actividad, el 21 de abril del 753 a.C.; por el contrario, los historiadores modernos opinan que el origen de Roma se debe a una concatenación de acciones a lo largo del tiempo, que unidas, una tras otra, dan lugar a Roma, por tanto no podemos contar con una fecha exacta, y no sería tan fantasiosa como el origen contado por el mito.

El Imperio Romano

El propio Carandini se dispuso a estudiar también los orígenes de Roma, desde el punto de vista del mito; el mismo nos dice:

 “Soy un arqueólogo, es decir, un historiador que obtiene sus informaciones sobre el pasado ante todo de la cosas hechas por el hombre y de lo que ha quedado de ellas en el terreno” (Carandini, A; 2014; p.1).

Con el fin de aprender de una manera más entretenida y amena el origen de Roma, he seleccionado algunos medios audiovisuales:

Bibliografía:

  • Carandini, A; La fundación de Roma; Editorial: Bellaterra arqueología, Barcelona 2014; Traducción de Juan Vivanco; ISBN: 978-84-7290-689-1

Webgrafía: